
Sumapaz:
Un corazón en restauración
Por: Sebastián Moncada

Por: Juan Pablo Díaz

Colombia está viva. Dentro de su cuerpo, el agua corre fresca y libre, pasa por caudales y ríos que hinchan las venas y nutren su tierra. Tiene unos enormes pulmones montañosos que recorren su cuerpo brindando oxígeno desde las alturas: las cordilleras. Pero más importante aún es su enorme corazón, uno tan lleno de vida como de amor. Este es Sumapaz, el páramo más grande del mundo, con 780 kilómetros cuadrados de extensión. Su importancia no solo radica en su tamaño, sino también en la cantidad de especies animales y vegetales que alberga.
Como todo cuerpo, a veces se enferma; algunas de sus enfermedades son leves y se alivian con el paso del tiempo. Hay otras que son más peligrosas, pero si se atienden a tiempo, pueden salvarle la vida. El corazón de Colombia corrió un peligro enorme; en 2015, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) amenazaban con su presencia a la población civil que respiraba tranquila el aire puro de los páramos. El Ejército se instaló en distintas bases estratégicas para impedir el daño a la sociedad y el avance de estos grupos violentos.

Créditos: César Martínez
Páramo de Sumapaz

Sin embargo, su presencia en estas zonas representa precauciones especiales. Elvira Ríos, bióloga y actual funcionaria de Parques Nacionales,quien trabajaba en la territorial Orinoquia, una subdivisión de la empresa ya nombrada, de la cual también hace parte el Parque Nacional Natural de Sumapaz.“El ejército nacional no tenía muy claras las implicaciones de esa base militar dentro del área –cuenta ella– por ejemplo, el pisoteo de los militares en una zona en la que hay frailejones, una vegetación propia del páramo que tiene especial protección por estar dentro de un parque nacional. Ellos no tenían muy claro cuál era el manejo; no es lo mismo estar en otra zona del país que no tuviera esa protección a estar dentro de un parque nacional. Dentro de los impactos se encontró la generación de residuos sólidos y lixiviados (líquidos formados por residuos)”. El problema no se quedó en el mal manejo de basuras; "fue evidenciado un descapote de aproximadamente 1515,37 metros cuadrados de vegetación natural típica de frailejonal- pajonal y frailejonal-chuscal, además de otras especies herbáceas”. Esto se hizo para realizar trincheras y construir estructuras del batallón. Principalmente estas problemáticas se presentaron en la Base de Operaciones Intermedias (BOI) del Batallón de Alta Montaña No. 1 del Ejército Nacional, en la vereda San José.

Por: Samuel Abril


Colombia en su extensión de territorio tiene 59 áreas protegidas terrestres y marinas, cada una de ellas tiene unas normas específicas a seguir. Sin ellas no se podrían proteger las altas montañas, los bosques y las aguas de este país. Cuando se saltan las normativas y se causan daños a lo que tanto cuesta proteger, se deben interponer castigos y sanciones. “Se llevó a cabo un proceso administrativo sancionatorio; no es un proceso a nivel de delito ambiental, pero sí es un proceso que la entidad empieza contra un presunto infractor que en este caso era El Ejército Nacional”. Como colombianos se debe cuidar cada espacio del país, pero primordialmente se deben proteger las riquezas naturales que nos brindan tanto y nos piden tan poco.
“Además de las multas, también se generaron unas medidas de compensación. Para esto, se les coordinó un programa de restauración ecológica en conjunto con el área protegida. A partir de eso, El Ejército dispuso de personal de la base para que hicieran procesos de propagación. También crearon un vivero y empezaron a realizar la extensión de frailejones en la zona. El proceso ha sido muy productivo y les sirvió para que tomaran conciencia y aprendieran sobre el proceso de propagación. El parque también les brindó toda la asistencia técnica”, agrega Elvira con una emoción disimulada. Todos los cambios empiezan cuando se toma conciencia de los errores. El Ejército había cometido un gran daño, pero fueron ellos mismos quienes, con gran disposición, empezaron el proceso de restauración en la zona afectada.
Este proyecto sigue abierto. Hoy todavía se realizan monitoreos en los que se busca identificar los resultados y plantear otros procesos a futuro. “Ellos buscaron que no hubiera pisoteo dentro del batallón; el monitoreo lo está realizando El Ejército, pero lo acompaña el parque. Han surgido ejercicios muy bacanos y la medida ha sido muy buena no solo en la parte sancionatoria, sino que de verdad ellos se concientizaron y actualmente tienen programas especiales e incluso tienen una unidad que acompaña procesos de restauración en las áreas protegidas, no solo en Sumapaz, sino en otras áreas”.

Créditos: Juan Pablo Díaz

El corazón bombea con fuerza para mantener de pie a todo su cuerpo, a veces tambalea por los pequeños seres que viven dentro de él, no son malos, pero en ocasiones hay tantas enfermedades que no se pueden curar todas al mismo tiempo. Tuvo un diagnóstico alentador y está tratando de recuperarse para que no tenga más dolores en su núcleo, en sus pulmones o en ninguna parte de su verde ser.
Créditos: Juan Pablo Díaz